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2026-07-25 23:28
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redaccion
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Mexico - Eight fishermen from the state of Nayarit, seven of them residents of the coastal community of La Cruz de Huanacaxtle, in said state, disappeared in mid-February after being hit by missile attacks from the United States military forces in international waters; Sources within the federal government, who requested anonymity, confirmed the Los Angeles Times report to the online newspaper La Silla Rota. The incidents are part of a new campaign by the Trump administration that classifies targets as “narco-terrorists,” authorizing the use of military force against vessels suspected of drug trafficking. The sources consulted in Mexico indicated that the vessel was attacked outside the exclusive economic zone (200 nautical miles from the coast), within Mexico's exclusive sovereign rights to explore, exploit, and conserve natural resources, both living and non-living. The deceased were identified by their families as Edgar Valerio Ramos, Pedro Torres Falcón, Luis Torres Jiménez, Carlos Torres Zamora, José Reyes García, Diego Ocampo González, Abel Ramos Jiménez, and Braulio Cruz Joya. According to testimonies gathered in the town, it was common knowledge that some fishermen “earned extra money transporting gasoline offshore” to supply speedboats that carry cocaine from South America. Context: The digital newspaper La Silla Rota published on February 19 that, according to information from relatives of the victims cited by local media, eight of the 11 people killed in a U.S. attack on drug-running boats in the Pacific and the Caribbean were from the municipality of Bahía de Banderas, in the state of Nayarit; however, authorities have not confirmed this information. It was detailed that seven of the Nayarit residents who died were from the community of Cruz de Huanacaxtle and one from Corral del Risco. The men, according to the LA Times report, departed on February 16 from Punta Pérula, Jalisco, and that same night the U.S. military reported two missile attacks that resulted in eight deaths. Despite the fact that the U.S. Southern Command maintains that “every narco-terrorist killed during operations Southcom was an affiliated member of a Designated Terrorist Organization,” legal experts and human rights advocates have warned that these attacks constitute “extrajudicial killings.” The Mexican government has maintained a cautious stance. President Claudia Sheinbaum declared that Mexico will not accept “violations of Mexican territory, whether by land, sea, or air,” but sources indicate that the deaths of these citizens have gone largely “unnoticed internationally” and have not been officially acknowledged by the federal government. The Mexican Navy only confirmed that the attacks occurred outside its Exclusive Economic Zone. Father Rigoberto Cruz, a 53-year-old local Catholic priest in La Cruz de Huanacaxtle, quoted by the LA Times, referred to the deceased fishermen, noting that “they knew the risks.” Furthermore, regarding the families and those mourning their loss, the priest mentioned that they “understand why all this happened.” His testimony comes within the context of a community aware that some fishermen were accepting jobs transporting fuel to drug trafficking vessels due to economic necessity. On July 7, dozens of boats held a memorial service in La Cruz de Huanacaxtle to bid farewell to the deceased. Meanwhile, local fishermen engaged in legal activities expressed fear of being victims of a mistake by U.S. air surveillance. One of the fishermen stated, “Every time I hear a plane flying overhead, I wonder if it’s coming to kill me.” Since September, the U.S. bombing campaign against suspected drug trafficking vessels has resulted in the deaths of 221 people in the Pacific and the Caribbean. Information from La Silla Rota.
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México.- Ocho pescadores del estado de Nayarit, siete de ellos residentes de la comunidad costera La Cruz de Huanacaxtle, en dicho estado, desaparecieron a mediados de febrero tras ser alcanzados por ataques con misiles de las fuerzas militares de los Estados Unidos en aguas internacionales; fuentes del gobierno federal que pidieron mantener su identidad en reserva confirmaron al diario digital La Silla Rota el reporte del periódico Los Ángeles Times.Los incidentes se enmarcan en una nueva campaña de la administración de Donald Trump que clasifica a los objetivos como “narco-terroristas”, permitiendo el uso de fuerza militar contra embarcaciones sospechosas de participar en el tráfico de drogas.Las fuentes consultadas en México indicaron que la embarcación fue atacada fuera de la zona económica exclusiva (200 millas de distancia de la costa) en los derechos de soberanía exclusivos para explorar, explotar y conservar los recursos naturales, tanto vivos como no vivos.Los fallecidos fueron identificados por sus familiares como Edgar Valerio Ramos, Pedro Torres Falcón, Luis Torres Jiménez, Carlos Torres Zamora, José Reyes García, Diego Ocampo González, Abel Ramos Jiménez y Braulio Cruz Joya. Según testimonios recogidos en la localidad, era de conocimiento común que algunos pescadores “ganaban dinero extra transportando gasolina a alta mar” para abastecer lanchas rápidas que trasladan cocaína desde Sudamérica.Contexto: el diario digital La Silla Rota publicó el 19 de febrero que de acuerdo con información de familiares de las víctimas citada por medios locales, ocho de los 11 fallecidos en un ataque de Estados Unidos contra narcolanchas en el Pacífico y el Caribe, eran originarios del municipio de Bahía de Banderas, en el estado de Nayarit, sin embargo, las autoridades no han confirmado la información.Se detalló que siete de los nayaritas muertos eran de la comunidad de Cruz de Huanacaxtle y uno más de Corral del Risco.Los hombres, de acuerdo con la nota de LA Times, partieron el 16 de febrero desde Punta Pérula, Jalisco, y esa misma noche el ejército estadounidense informó sobre dos ataques con misiles que resultaron en ocho muertes.A pesar de que el Comando Sur de Estados Unidos sostiene que “cada narco-terrorista muerto durante las operaciones de Southcom era un miembro afiliado de una Organización Terrorista Designada”, expertos legales y defensores de derechos humanos han advertido que estos ataques constituyen “ejecuciones extrajudiciales”.El gobierno mexicano ha mantenido una postura de cautela. La presidenta Claudia Sheinbaum declaró que México no aceptará “violaciones del territorio mexicano, ya sea por tierra, mar o aire”, pero las fuentes indican que la muerte de estos ciudadanos ha pasado mayormente “desapercibida a nivel internacional” y no ha sido reconocida oficialmente por el gobierno federal. La Marina de México se limitó a confirmar que los ataques ocurrieron fuera de su Zona Económica Exclusiva.El padre Rigoberto Cruz, un sacerdote católico local de 53 años en La Cruz de Huanacaxtle, citado por LA Times, se refirió a los pescadores fallecidos señalando que “ellos conocían los riesgos”.Además, con respecto a las familias y personas que lamentan su pérdida, el sacerdote mencionó que ellos “entienden por qué sucedió todo esto”. Su testimonio se da en el contexto de una comunidad que estaba al tanto de que algunos pescadores aceptaban trabajos para transportar combustible a embarcaciones del narcotráfico debido a la necesidad económica.El pasado 7 de julio, decenas de embarcaciones realizaron un memorial en La Cruz de Huanacaxtle para despedir a los fallecidos. Mientras tanto, los pescadores locales que realizan actividades legales manifiestan temor de ser víctimas de un error por parte de la vigilancia aérea estadounidense. Uno de los trabajadores del mar expresó: “Cada vez que escucho un avión volar por encima, me pregunto si viene a matarme”.Desde septiembre, la campaña de bombardeos de Estados Unidos contra presuntas embarcaciones de narcotráfico ha causado la muerte de un total de 221 personas en el Pacífico y el Caribe.Información de La Silla Rota.

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2026-07-31T23:42:49.000Z
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Spanish